Aprender a equivocarse

Porque errores cometemos todos. La diferencia es que unos sacan de ellos enseñanza para el futuro y humildad, mientras que otros sólo obtienen amargura y pesimismo.

A veces no encontramos modo o manera de escribir lo que sentimos. A veces no es tan fácil como agarrar una hoja en blanco y si no te gusta lo escrito, lo tiras a la papelera y ya. A veces es un poco más complejo que eso. A veces necesitamos muchas hojas en blanco para poder describir lo que interiormente nos es claro, pero que no logramos dar con el cómo exteriorizar.

Eso es lo que sucede en la vida, en ocasiones no encontramos el modo de afrontar los errores pero en el momento en el que no los proponemos y conseguimos el valor de afrontarlo, la situación que tanto nos atormentaba, de repente, empieza a desaparecer. ¿Plantearse una pregunta para encontrar la solución, es empezar a responderla? He allí la interrogante.

La actitud de búsqueda nos acerca a la solución, vamos queriendo encontrar el sentido, el alivio y las respuestas a las interrogantes que se nos presentan. En ocasiones nos adentramos en conocimientos que creemos nos ayudarán, y muchas veces hemos de volver sobre nuestros pasos desalentados, sin haber hallado el resultado que anhelábamos.

El día a día nos hace perder perspectiva. Por repetitivo, hace que nos concentremos en el hecho en sí, en la puerta equivocada. No en que hay más puertas. Y sobre todo, en que somos libres y capaces de abrir muchas más. Si hemos fallado, es porque nos hemos atrevido. “Equivocarse es de sabios”. Y podemos seguir haciéndolo.

Por eso, aún más significativo que la solución en sí, que llegará, o no, cuando deba, es el saber que actuando de este modo, constantemente podremos encontrar la manera de salir de nuestras incertidumbres. Aprendiendo de nuestros errores y volviéndolo a intentar.

Una y otra vez, eso es la vida. Nadie nace aprendido. A medida que vamos creciendo, nos vamos enriqueciendo. Nunca dejamos de nutrirnos con conocimientos y experiencia. Nunca dejamos de vivir. Nunca se acaba, siempre hay lugar para más. Para saber de nosotros mismos, de los demás, de que hacemos en este mundo.

Si abandonamos nuestra esencia, perdemos lo que de humano tenemos. Eso que hay en nosotros. Eso que no nos deja vencernos ni derrumbarnos. Si instintivamente nos mantenemos buscando, las respuestas y soluciones vendrán por añadidura, siempre y cuando sea su momento. No es lo primordial. Lo primordial es seguir adelante. Es nuestro camino y nadie va a caminarlo por nosotros. Como lo leí por ahí: “Si no te equivocas de vez en cuando, es que no estas aprovechando todas tus oportunidades”. Seguir caminando en la búsqueda del aprendizaje, es el mayor don que podemos tener. Y, ¿sabes qué? Lo tenemos.

 

 

 

Diana Valderrama

Acerca de Diana Valderrama

Comunicadora Social. Runner y Alegre.

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